jueves, 5 de mayo de 2011

Acompañado por un viaje

Los tres hombres de traje sentados en su respectivas sillas Lucian nerviosos y traumados al hablar de sus profesiones y sus vidas. Respondían preguntas en la charla que variaban en vocabularios técnicos en diferentes niveles.
Adam, comenzaba a sentirse incomodo y cansado de resaltar siempre sobre el mismo tema. Y al terminar la charla de exposición, se sintió realizado y se paro simulando seriedad aunque por dentro le crecían ansias por irse.
Al salir, no dudó en detener a sus tres amigos para ir a inspeccionar la feria. Repleta de libros y títulos aburridos, Adam se sintió frustrado a la hora de elegir ya que ninguno le atraía. Sin perder mucho tiempo, eligió algunos con títulos extraños y sobresalientes del resto y apunto al puesto de comidas para comprar una bebida a la cual no le dio mucho tiempo de espera y atendió a tomársela rápido antes de que sus amigos le pidan un sorbo.
Comenzaba a caer la noche tapando los rayos de sol templados entonando el cielo en celeste oscuro, temerosas y frías nubes. La ciudad comenzaba a entrar en caos. Las personas salían de sus respectivos trabajos apurados, casi corriendo para llegar a sus hogares. El transito aumentaba notablemente y los bocinazos entonaban una marcha agresiva y caótica. El conurbano entraba en la hora pico y las calles se regían en desesperación.
Adam y sus amigos esquivaban los empujones de la inmensa ola de personas que transitaban la peatonal en rumbo a la estación de colectivos. Subiéndose al primero que llego, soltaron un suspiro de alivio y se subieron indicándole al chofer un traslado extenso. La inserción de monedas en la maquina parecía interminable y las personas que se encontraban detrás de los chicos comenzaban a impacientarse.
Dentro del transporte, todos Lucian un aspecto calmo y silencioso. Los que no dormían, miraban por las ventanillas como contemplando un paisaje nunca antes visto. Solo podía escucharse los susurros de canciones provenientes de auriculares de los acompañantes y el sopleteo del motor que parecía interminable al subir la autopista.
Repentinamente el tono del celular de Adam quebrantó el manso silencio. Al mirarlo, supo que era una llamada de su madre a quien atendió casi apresurado. Tras decir las frases habituales que corresponden al saludo, notó que su madre se encontraba alterada preguntándole su ubicación. A los pocos segundos, la señora agitada repentinamente calmó su tono de voz. Adam no podía escuchar mucho más que ruido e interferencia en su celular. Por lo que corto inmediatamente la llamada. Atinó a mirar la hora en su reloj que marcaba las 19:30 en punto.
El viaje se tornaba prolongado y tedioso. Los chicos comenzaban a impacientarse. Al fin podían verse las luces del puesto de diario que se encontraba a un costado de su destino. Adam recogió su mochila del suelo y bajo del transporte con una media sonrisa pintada en su rostro. Sus amigos seguirían sus propios rumbos por lo que respectaba que él debería caminar unas pocas cuadras solo hasta su casa.
La felicidad de Adam hacia que ver su andar sea placentero. Las cuadras parecían cada vez más cortas e iluminadas. Al mirar hacia abajo, los colores de las veredas variaban en solo algunos segundos al igual que su forma. Los olores provenientes de las distintas viviendas agasajaban a cualquier tipo de olfato llevando a la imaginación por distintos menús que se entremezclaban entre vereda y vereda. Un humo en el ambiente hacia que la luz se difumine y cree un efecto encubierto.
Estando a una cuadra de la casa, Adam advirtió que el humo aumentaba progresivamente y que respirar se hacia dificultoso dentro de la extensa nube. Por lo que atina a reflejar a su casa. Sus palpitaciones comienzan a elevarse y dejando caer la mochila sobre el suelo, comienza a correr desesperadamente…

Según testimonios de vecinos, el incendio habría comenzado a las 19:00 hs.
Tras los restos de ceniza, extrañamente pudieron salvarse solo un viejo televisor sin señar, una cama de una plaza con una fotografía de una familia compuesta por cuatro personas y un teléfono contestador que marcaba una llamada realizada A las 19:30.
Hasta el día de la fecha no pudieron hallarse sobrevivientes.